Corre mediados del Siglo XIX en Austria en el Sanatorio Spengler para Tuberculosos y Afines. Un bacilo ruín infecta a todo el que se cruza, recordandoles que la muerte es parte integrante e inevitable de la vida. Los personajes harán con ella lo que puedan e intentarán desesperadamente aferrarse al amor como a un salvavidas pinchado. Será ese mismo amor el que amenazará con develar el ostentoso negocio con la muerte y la salud que este sanatorio supo cultivar.